Desde nuestra fábrica de hielo seco queremos aportarte más información sobre este tipo de hielo, por muchos aún desconocido. El hielo seco ha supuesto un gran avance en la industria alimentaria para la seguridad en la conservación y transporte de alimentos que requieren frío. Además, tiene una gran variedad de aplicaciones en hostelería, potenciada por la moda de la cocina moderna, muy popular en los últimos tiempos, desde carbonatar líquidos hasta como emulsionante o excipiente.
El hielo seco es dióxido de carbono sólido, tiene un aspecto muy parecido al hielo tradicional, su gran diferencia es que al calentarse no pasa a estado líquido, directamente se convierte en gas y se evapora convirtiéndose en un humo blanco muy llamativo que además potencia los aromas de los alimentos. El mayor problema que presenta es su difícil conservación y su gran ventaja es que al no pasar por estado líquido no modifica los sabores, ya que por ejemplo en una bebida aporta el frío necesario y se evapora, sin diluir el contenido de la misma en el agua, suavizando su sabor.
Entre los usos del hielo seco, que te puede proporcionar nuestra fábrica de hielo seco destacamos:
1. Al procesar alimentos se consigue retrasar su fermentación y reducir la aparición de bacterias y hongos. Se utiliza mucho durante el procesado de la carne y del pan.
2. Su capacidad de congelación, que debe evitar el contacto directo para que no se produzcan quemaduras, puede colocarse debajo o encima de lo que se quiera congelar
3. A nivel doméstico aporta una rápida solución en caso de rotura del congelador o tener algún fallo en la corriente eléctrica, ya que mantendrá el frío necesario durante un amplio periodo.
4. En la industria ayuda a la limpieza criogénica, más agresiva pero sin agua, que es apta para diversos tipos de superficies.
Si necesitas hielo seco, contacta con Hielo Copito. Estamos especializados en la venta y distribución de todo tipo de hielo.